jueves, 10 de septiembre de 2015

Sentir o no decir

Que peligrosos son los sentimientos.
 
Todos somos capaces de amar, querer, odiar... Eh aquí la complejidad del sentir del ser humano; cada uno siente una cosa por alguien y nadie podrá sentir nunca lo mismo que otro.
Aunque nosotros no seamos capaces de controlar lo que sentimos, sí que podemos hacer un esfuerzo a la hora de exteriorizarlo. Pero, es bueno, es correcto, es aconsejable intentar ocultar todo aquello que se halla en nuestro interior y no sacarlo fuera?
Unos dirían que no, que lo que debemos hacer es sacarlo todo sin dejar nada dentro, que tenemos que expresar todo lo que sentimos, que eso es lo mejor.
Pobres corderitos que campean tan alegres delante del lobo hambriento, dirían unos pocos más escépticos.
 
Por una parte, exteriorizar todo lo que sentimos, abre una estrecha brecha entre nosotros y los demás. Cuándo antes éramos inmunes a lo que otros dijeran o hicieran, ahora tendrían la potestad de atacarnos dónde más nos doliera, pues mostramos nuestras más profundas debilidades.
Por otra parte, no podemos vivir sin expresar, sin mostrar. Debemos correr el riesgo, debemos confiar en nosotros mismos, tener claro lo que llevamos dentro y ser capaces de transmitirlo.
Eso sí, deberemos atenernos a las consecuencias, tendremos que tener claro a quién le transmitimos el qué y asegurarnos que no nos ataque dónde ya sabrá que nos hará el mayor de los daños.
No hay miedo ni excusa que valga, hagámoslo.
 
 
¿Acaso hay algo más hermoso que abrirle el corazón a alguien y que el suyo recite la misma poesía?

Guillem Dolz

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